La alergia ocular, afecta ya a entre un 30 % y un 40 % de la población, y se dispara especialmente en primavera, compartiendo síntomas con otras patologías oculares. La secreción ocular y la formación de legañas, amanecer con el ojo pegado, son algunos de los signos clave que ayudan a diferenciar una infección ocular de un proceso alérgico. La detección precoz y el tratamiento adecuado evitan complicaciones y reducen las consultas urgentes por molestias oculares en épocas de alta exposición a alérgenos
«Con la llegada de la primavera, los casos de picor y molestias oculares aumentan de forma notable en las consultas oftalmológicas, pero es importante saber diferenciar entre lo que es una alergia ocular o una infección», afirma el Dr. Héctor Fariña, jefe del servicio de oftalmología de Policlínica Gipuzkoa, que explica que «la alergia ocular es ya una de las causas más frecuentes de visita al oftalmólogo, con una prevalencia que alcanza al 30–40 % del total, según estimaciones recientes de la Sociedad Española de Superficie Ocular y Córnea (SESOC)».
El oftalmólogo Héctor Fariña explica que para reconocer la alergia ocular hay que saber que «el picor ocular es el síntoma más característico de las alergias, que suelen presentarse de manera simétrica en ambos ojos, acompañadas de enrojecimiento y tumefacción palpebral». «Entre los desencadenantes más habituales de la alergia ocular —explica el jefe del servicio de oftalmología de Policlínica Gipuzkoa— se encuentran el polen, los ácaros, el polvo en suspensión, que se denomina calima, los epitelios de animales y algunos cosméticos o cremas, cuyos componentes pueden producir reacciones de hipersensibilidad al contacto con la conjuntiva».
«En cambio —señala Héctor Fariña—, las conjuntivitis infecciosas, bien sean bacterianas o víricas, cursan con secreción abundante, que provocan la formación de legañas, aparición asimétrica y, con frecuencia, el paciente amanece con los párpados pegados. La secreción es el signo clave que ayuda a diferenciar una infección ocular de un proceso alérgico», concluye.
El oftalmólogo Héctor Fariña recuerda que «otras molestias, como el lagrimeo constante, la fotofobia o la hinchazón de párpados, pueden estar relacionadas también con sequedad ocular, un problema cada vez más frecuente por el uso intensivo de pantallas y que afecta hasta a un tercio de la población cuando se combina con alergias».
En cuanto al tratamiento de estas patologías, el jefe de oftalmología de Policlínica Gipuzkoa señala que «para la sequedad ocular, la primera medida son las lágrimas artificiales. Para combatir las alergias oculares, es necesario añadir colirios antihistamínicos, y en casos más severos, corticoides de baja potencia bajo prescripción médica. Y en el caso de las infecciones bacterianas oculares se requieren antibióticos tópicos».
De cara a la prevención, el oftalmólogo Héctor Fariña recomienda una «higiene palpebral adecuada, mantener los ojos bien hidratados, parpadear con frecuencia en el uso de pantallas y reducir la exposición a alérgenos ambientales. Unos buenos hábitos y una atención temprana evitan que los pacientes acudan a urgencias con picor exasperante», subraya.







