El control del ruido también importa en la vuelta al cole: lugares interiores donde el confort acústico es fundamental

Con el inicio de un nuevo ciclo en septiembre, el acondicionamiento acústico se convierte en un factor clave para crear espacios interiores confortables y funcionales que favorezcan el rendimiento y el bienestar de quienes lo utilizan a diario, según Sto

Tras los meses de verano, septiembre marca el inicio de un nuevo curso y el regreso a la actividad habitual. En un momento en el que se reactivan rutinas, proyectos y objetivos tanto en empresas como en instituciones y centros educativos, este periodo representa la oportunidad de replantear prioridades y mejorar la calidad y el confort de los espacios en los que se desarrolla la actividad diaria. En este sentido, el confort acústico sigue siendo un factor que a menudo se pasa por alto, a pesar de su relevancia para la salud y el bienestar.

Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición prolongada al ruido puede provocar problemas cardiovasculares, trastornos del sueño, deterioro cognitivo, pérdida de audición, estrés y ansiedad. Por ello, las soluciones de control del ruido a través de sistemas o soluciones de acondicionamiento acústico en espacios interiores se han convertido en un elemento estratégico para garantizar entornos más saludables y eficientes. A diferencia del aislamiento térmico, cuya finalidad es impedir que el ruido salga o penetre en un espacio, este tipo de actuaciones buscan controlar los tiempos de reverberación del sonido. Así, optimizan la calidad acústica del ambiente, favoreciendo la concentración, la productividad y la experiencia general de quienes los habitan durante este nuevo curso de actividad.

Con el objetivo de poner de relieve la relevancia del confort acústico y cómo su adecuada gestión influye en el bienestar de las personas, los expertos de Sto Ibérica, filial de la empresa alemana especializada en la fabricación y comercialización de sistemas constructivos, han identificado aquellos entornos en los que su control resulta especialmente decisivo para mejorar la calidad y la experiencia de quienes lo utilizan:

  • Colegios e instituciones educativas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el nivel de ruido en las aulas escolares no supere los 35 decibelios (dBA), ya que niveles superiores pueden afectar de manera significativa a la capacidad de concentración y el aprendizaje de los estudiantes. Por tanto, con el inicio del curso, el reto consiste en crear entornos que realmente favorezcan la atención, el rendimiento y bienestar de quienes los utilizan. En este sentido, la planificación y el control del confort acústico permiten minimizar distracciones y mejorar la comprensión, contribuyendo a que docentes y alumnos puedan afrontar la vuelta al cole con mayor eficacia y calidad en la experiencia educativa.
  • Espacios de coworking y oficinas. Con la vuelta a la actividad habitual en septiembre, oficinas y coworkings retoman su ritmo cotidiano, y con ello, la importancia de que los espacios estén preparados para favorecer la concentración y la productividad de los empleados. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el ruido generado por sistemas de ventilación, impresoras u otros equipos no debería superar los 35 dBA, e, incluso, para tareas que requieren un alto grado de atención, los niveles recomendados bajan a 30 dBA. Aunque estos niveles no afectan directamente a la audición, pueden provocar fatiga mental y estrés, afectando la eficiencia durante la jornada laboral y, en última instancia, al rendimiento general de la empresa. En este contexto, las soluciones de acondicionamiento acústico en paredes, techos con trasdosados directos o suspendidos continuos acabados con revocos absorbentes decorativos, se convierten en herramientas esenciales para transformar los entornos de trabajo en espacios más eficientes y saludables, alineando el diseño interior con las necesidades reales de los equipos.
  • Restaurantes. En estos establecimientos, un entorno sonoro inadecuado puede generar estrés, dificultar la comunicación entre comensales y reducir la percepción de confort durante la experiencia gastronómica. Si no se controla la reverberación del ruido, se crea un ambiente caótico y poco agradable, donde mantener una conversación clara se vuelve complicado. Las soluciones de acondicionamiento acústico permiten optimizar la calidad del sonido sin alterar su estética original. De esta forma, se logra un equilibrio entre funcionalidad y diseño que fomenta la fidelización de los clientes.
  • Salas de espectáculos y recintos dedicados a actuaciones. En estos espacios, garantizar un confort acústico se convierte en un factor esencial para que la experiencia sea plena. Un buen diseño permite que los espacios estén preparados para un sonido equilibrado, claro y confortable, asegurando que cada actuación pueda disfrutarse con la máxima calidad y que tanto artistas como público puedan desarrollarse en entornos saludables y técnicamente adecuados.
  • Centros culturales, museos y bibliotecas. Estos espacios, concebidos para el aprendizaje, la inspiración y la conexión con la cultura, dependen en gran medida de un ambiente acústico equilibrado. Un exceso de ruido o una mala gestión de la reverberación interfiere tanto en la comprensión de explicaciones y actividades, como en la experiencia global del visitante. Cuidar el diseño sonoro de estos entornos permite que las visitas y la consulta de materiales sean más efectivas, favoreciendo la concentración y la participación en las actividades que se desarrollan. 
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