La vuelta al trabajo dispara las molestias en manos y muñecas: tendinitis y síndrome del túnel carpiano, las lesiones más frecuentes. Los especialistas recomiendan realizar pausas periódicas, estiramientos y adaptar la ergonomía del puesto de trabajo para prevenir lesiones
Tras las vacaciones de verano, miles de personas regresan a la rutina laboral y vuelven a pasar horas frente al ordenador. Este cambio brusco de hábitos, después de varias semanas con menor actividad repetitiva de oficina, puede tener consecuencias para la salud de las manos y las muñecas.
El traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, Dr. Samuel Pajares, explica que el retorno a jornadas intensas de teclado y ratón supone una sobrecarga para estructuras que durante el periodo vacacional han reducido significativamente su actividad.
«Pasamos de un periodo de descanso a realizar de forma muy intensa movimientos repetitivos y constantes durante muchas horas. Esto provoca una sobrecarga de los tendones de la mano y de la muñeca que puede acabar derivando en diferentes patologías», señala el especialista.
Tendinitis y síndrome del túnel carpiano, las lesiones más habituales
Entre los problemas más frecuentes asociados al trabajo prolongado con ordenador destacan las tendinitis y tenosinovitis de los tendones flexores y extensores de la muñeca, así como el síndrome del túnel carpiano, una de las patologías más conocidas relacionadas con los movimientos repetitivos de la mano.
Según explica el Dr. Samuel Pajares, «el uso continuado del teclado, el ratón o incluso los dispositivos móviles obliga a realizar movimientos repetidos que, mantenidos en el tiempo, pueden generar inflamación de los tendones y favorecer la aparición de compresiones nerviosas».
Además, las malas posturas mantenidas durante horas contribuyen a aumentar la tensión sobre las articulaciones, ligamentos y estructuras nerviosas de la extremidad superior.
Señales de alerta que no conviene ignorar
El traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa recomienda prestar atención a los primeros síntomas para evitar que la lesión avance y termine condicionando la actividad cotidiana. «El paciente debe consultar cuando aparecen dolor, cansancio en las manos, calambres, sensación de adormecimiento o acorchamiento, o cuando necesita parar constantemente porque ya no puede seguir trabajando con comodidad», explica.
Los hormigueos, especialmente durante la noche, la pérdida de fuerza o la necesidad frecuente de estirar las manos y las muñecas también pueden ser signos de que existe una inflamación tendinosa o un atrapamiento nervioso que requiere valoración médica.
«Sin darnos cuenta mantenemos durante muchas horas posiciones poco adecuadas para la muñeca. Son posturas que generan tensión sobre los tendones y favorecen problemas en estructuras como el túnel carpiano o el túnel cubital», añade el traumatólogo.
La importancia de adaptar el puesto de trabajo
La ergonomía juega un papel clave en la prevención de estas lesiones. En este sentido, los ratones verticales, reposamuñecas y otros dispositivos ergonómicos han ganado popularidad en los últimos años.
Para el Dr. Samuel Pajares, esta tendencia tiene una explicación clara: «Los ratones verticales y las plataformas ergonómicas permiten colocar la muñeca y los dedos en posiciones más naturales y descargan determinadas tensiones que aparecen durante el trabajo continuado».
Una correcta colocación del teclado, la pantalla y la silla, junto con una postura adecuada, puede reducir de forma significativa la carga acumulada sobre las articulaciones y tendones de la mano.
Descansos terapéuticos para prevenir lesiones
Más allá de la ergonomía, los especialistas insisten en la necesidad de incorporar pausas activas durante la jornada laboral.
«Muchas personas acumulan demasiadas horas seguidas trabajando. Lo ideal es realizar descansos terapéuticos cada media hora o cada hora para relajar la musculatura y realizar estiramientos», recomienda Pajares.
Estos ejercicios deben centrarse en muñecas, dedos, antebrazos y codos, con el objetivo de reducir la inflamación de las estructuras tendinosas y aliviar la tensión acumulada durante el trabajo repetitivo.
Tratamientos eficaces y cirugía mínimamente invasiva
Cuando la lesión ya se ha desarrollado, existen diferentes opciones terapéuticas en función de la gravedad y de la limitación funcional que presente el paciente. Los tratamientos iniciales suelen incluir reposo relativo, el uso de muñequeras, sesiones de fisioterapia y, en determinados casos, infiltraciones para controlar la inflamación y el dolor. Si estas medidas no consiguen mejorar la situación y los síntomas persisten o empeoran, la cirugía puede convertirse en una alternativa eficaz.
«Actualmente disponemos de procedimientos quirúrgicos poco invasivos y con muy buenos resultados para aquellos pacientes en los que los tratamientos conservadores no son suficientes», destaca el Dr. Samuel Pajares
Escuchar a las manos
El especialista de Policlínica Gipuzkoa recuerdan que el dolor y el hormigueo no deben considerarse una consecuencia inevitable del trabajo de oficina. Detectar los síntomas de forma precoz y adoptar medidas preventivas puede evitar lesiones más complejas y favorecer una recuperación más rápida.
Con el regreso a la actividad laboral, escuchar las señales que envían las manos, realizar pausas periódicas y mantener una correcta ergonomía son las mejores herramientas para proteger la salud musculoesquelética y evitar que la vuelta a la rutina termine pasando factura.




